Políticamente incorrecto, cuando el sueño de un loco se torna en unir palabras no puede salir nada bueno para los hipócritas. Una mirada visceral a los secretos que nadie otorga.
Y esta era la historia de cuando era feliz, cuando te tenia a mi lado, y el devenir del tiempo me la sudaba. Todos los dias el tiempo se congelaba, la luna dejaba iluminar a las estrellas, y era yo el capitán de mi barco, el dueño de mi destino. Mi vida no tenía más anochecer que el oscuro de tus ojos, y el único dolor que conocía era el del mar cuando chocaba contra las rocas.
Pero entonces tuvo que irse el sol, tuvo que aflorar la condición humana, la mentira, la codicia, el egoismo...
Y de pronto cualquier intento de amanecer fué absurdo.
Para que exista el mal debe existir el bien...
Y fué entonces cuando descubrí que si pasaba cierto tiempo en la oscuridad, mis ojos se podrían acostumbrar a ver. Descubrí que todas las formas eran engañosas, aprendí a ver con los ojos cerrados, a imaginar el aprendizaje del dolor. Y aunque sin luz mueren los árboles, su mayor tristeza es no poder caminar.
Y de pronto todos los atardeceres me invadían de una extraña paz.
Y yo, como individuo, poseo el bien y el mal. Las dos caras en una sola cara. Mitad y mitad.
Bueno, amiguitos, podéis achacarlo a una falta de ideas, de presupuesto, a lo que queráis, pero el caso es que se me ha ocurrido que la primera entreNovista de este año podría hacérmela a mí mismo, que para eso soy el que manda en este rinconcito de la web...
- Buenas noches, es un honor tenerte aquí (vaya gilipolleces me hacen decir). Así que, un día se te ocurrió hacer un blog, y lo hiciste, ¿No? ¿Te paraste a pensar en las consecuencias de tamaña locura sideral?
Verás, cierto día, de casualidad, conocí a personaje llamado Paula, alias la chunga, alias ula, que me dijo que era una musa. Ella siempre hablaba de reflejar nuestras paranoias en algún sitio, me hablo del blog en algunas ocasiones, y al final mira, hice yo el blog antes que ella...
- ¿Y sacas alguna conclusión más o menos precisa en este año de blog?
No, la verdad es que no, estoy tan loco como antes, quizás más. Pero supongo que gracias a este blog he evitado entrar en algún colegio con una ametralladora y empezar a disparar sin ningún tipo de pudor.
- Vaya, ¿Nos podrías contar alguna anécdota?
Si, el otro dia en cierto Pub pasó algo que...
- No, no, me referia sobre el blog...
Ahh perdona, es que me dás cuerda y no paro, tu si ves que emociono dame una colleja, como soy yo mismo no pasa nada... Pues mira, ¿Anécdotas? Las típicas, vaya, que te voy a contar que tú no sepas, alguna vez que escribo sin borradores y se me borra todo, (aún no sé como), alguna pesada que se ha dedicado a darme la lata insultándome siempre con anónimos (cuanta valentia) y poco más.
- Dime lo mejor del 2007:
Sin duda mi blog, ciertos viajes donde he conocido a un buen grupo de amigos, tampoco ha sido un año para tirar cohetes...
- Lo peor del 2007:
Está por llegar, incluso en el 2008... Eso y los momentos faltos de inspiración, o los momentos de inspiración frustrados.
- ¿Te has enamorado en el 2007?
Si, para mi desgracia, en realidad solo una vez, pero, ya sabes...
- ¿Y en el 2008?
No, y espero y prometo no hacerlo.
- Cuéntame de que irá exactamente el nuevo blog...
Pues mira, el nuevo blog, que será paralelo a este, ya está en funcionamiento, podéis verlo en www.samtocalaotravez.blogspot.com , e ira dedicado al cine, uno de mis muchos vicios...
- Bueno, si no tienes nada más que añadir (so pesao)...
Si, ¿Por qué no te callas? Uys perdona, es que siempre quise decirlo...
Ala, os dejo con una canción de regalo XD. Sed malos vecinos, ellos son iguales.
Tenían un aroma especial, me atrevería a decir, una especie de aroma mágico que envolvía esas mañanas en las que era el niño más feliz del mundo. Inquieto, te revolvías en la cama esperando que te visitara el tren de los sueños, y al llegar el alba, muy temprano, te incorporabas e ibas a tientas al salón donde te esperaban unos regalos envueltos en bonitos papeles...
Recuerdo cada regalo que me hicieron, la cantidad de emoción que me invadía al romper el envoltorio. Las largas horas de juego. Si, era una mañana especial, con una emoción intensa. Todo el año esperando este día.
Cuando un niño descubre que los Reyes Magos no existen, da el primer paso hacia la pérdida de la inocencia. ¿Cuántos años tendría cuando lo supe?, ¿Nueve?, ¿Diez?... A partir de aquí, incluso tú compras tus propios regalos, vaya paradoja... Y luego creces, y este día solo pasa a ser uno más del año. Y toda esa ilusión se diluye junto con un puñado de mitos y promesas.
Quizás nunca se me ocurriría escribir sobre esto, pero este año en mi casa hay un pequeño ser que todavía cree en la magia de esos genios de Oriente. Una gran ola de nostalgia me ha invadido estos días previos: al escribir su carta, al ir a la cabalgata, al despertarse hoy por la mañana y encontrar los regalos... Al verla jugar, por unos instantes, este loco ha vuelto a creer en los Reyes. Y eso que no sabía lo que me esperaba solo un rato después, cambiando unos muebles de sitio, he encontrado algo con lo que solo unos pocos dementes podemos ser felices: unas libretas y algo de tinta para escribir. Todo lo que necesito para volver a ser invadido por una horda de fantasías y viajes con la mente. ¿Alguién da más?
Un poquito de carbón, por haber sido tan lascivo en ocasiones, jojojojo.
Como explicar con palabras lo que han sido hechos, como reflejar sobre papel todo un año entero...
Si, empecé el blog justo hace un año, y jamás creí que llegaría al siguiente año. He de admitir, que un pedazo de mi corazón pertenece a este blog. En este sitio he asentado mi nuevo hogar, aquí, en el reino de las palabras, donde las letras encabezan la anárquica jerarquía de ideas que el corazón le dicta a mis manos.
Durante todo este tiempo, he reido hasta quedarme sin respiración, he llorado hasta agotar la última de mis lágrimas, he ganado pequeñas batallas, he sido derrotado en crueles guerras, he seleccionado mi destino, y al mismo tiempo, mi camino hasta llegar a él se ha alargado con tortuosos y confundos caminos, construidos con el fín de perderme...
Si, el año 2007 ha sido difícil para mí, y algo me dice, que el 2008 lo será aún más. Tendré que anticiparme a las jugadas, aprender de todos mis traicioneros tropiezos, para que, al terminar el 2008, puedo deciros, por aquí,que yo, un año más, me he vuelto a reir del mundo.
Os deseo a todos la mejor de las suertes para el 2008, que encontreis vuestro camino este año, y los que ya lo hayais encontrado, que no se tuerza vuestra brillante trayectoria. Y recordad: no seamos humildes, pues no somos tan grandes como para serlo...
Javo. Desde algún recóndito lugar entre Lusitania y Al-Andalus.
Y de repente, todas ellas se esfumaron, se elevaron, y se disolvieron, como el humo de un cigarro aliñado que va descolocando de uno a unos mis sentimientos. No, yo no soy de esos, no señor...
No soy uno de esos patanes que se revuelven en su propia crapulencia, escondidos, casi a traición, hartos de esperar encontrar una musa, para, encerrándola en la más cutre de las habitaciones del más cutre de los moteles, hacerla suya, robándole la inspiración que seguro ansía algún otro primo del imperio de las letras.
Cada vez que conozco una musa, tengo la sensación de que se irá, como vino, y cada vez se quedará menos conmigo. No, yo no trato a la musa como una naranja en un exprimidor, primero trato de saborear su apariencia, y después, cada trocito de su piel. Y cierro los ojos, y cuando los abro, se ha ido al mejor postor de sueños e ilusiones ambiguas.
¿Dónde están las musas? Las de verdad hace tiempo que se fueron, y no dejaron más que una fina estela plateada a modo de camino para seguirlas, pero el camino es tan largo y confuso... Nunca termina, nunca las encuentro, y por el camino, trato de apañarme con pseudomusas de fin de semana, traficantes de inspiración momentanea, que se marcha por la noche sin hacer ruido, mientras duermo, escapando de mi abrazo eterno, ansioso de poseerlas todas y cada una de ellas.
Por una vez, no robes la piedra angular de mi tinta. "No escribas con sangre versos que jamás podrás borrar, solias decirme". ¿Y donde estás ahora? "En mil pedazos mi alma rompí, en tantos pedazos como lágrimas derramé por ti".
Y al acecho en mis sombras seguiré, una vez más, lo que está muerto no puedo morir...
Había una vez un hombre, que había luchado toda su vida para ser arquitecto, le había llevado años de estudio y sacrificios, para él y para toda su familia. Este hombre había engendrado un hijo, y este hijo se crió en la riqueza que su padre, con todo su sudor, había conseguido juntar. Pero el hijo en vez de seguir el ejemplo de su padre, disfrutó de las riquezas en su propio provecho, no trabajaba y solo gastaba dinero, en coches, ropas, mujeres, fiestas...
Cierto día, estando el padre en la obra, dirigiendo a los encofradores, el hijo llegó en un flamante coche deportivo. Divisó a su padre en lo alto de la construcción, instruyendo a los trabajadores.
-Papá, he venido a por dinero, necesito 200 euros. -Si los quieres, sube aquí, que veas como gana tu padre el dinero...
El hijo subió, pero cuando se vió tan alto le empezó a dar miedo de las alturas. Todos los que estaban allí arriba trabajando empezaron a reir, pero el padre, en un claro gesto paternal, sujetó al hijo para que no cayese al suelo, y le dijo:
-Mira hijo, el sueño de todo padre no es que su hijo siga necesariamente su camino, si no que en vez de que a tí te llamen el hijo de tal,que a mí me llamen el padre de tal, porque hayas llegado lejos en esta vida, el mejor aprendiz es aquél capaz de superar a su maestro. Y toma, 200 euros, gástatelos, pues tu padre es capaz de ganarlos.
El sonido una ambulancia me saca de mi mundo, y cruelmente, vuelvo a la realidad. El viejo barrio de chabolas, el feo de la película con quien nadie quiere bailar, pero donde todos se refugian en momentos críticos. Allí donde viste amanecer por última vez. Un rancio amanecer, pero un amanecer, al final... Apenas puedo acercarme a la chabola, la multitud se concentra delante de la salida, tal vez, muchos de ellos conscientes de que su destino no es tan diferente del tuyo, ni siquiera tan poético. Sobre la camilla, y cubierto, sale tu cuerpo, inerte, como los árboles de otoño cuando contemplan la caída de sus hojas, y como estas, se alejan de ellos, impotentes perdedores del ocaso. Te juro que no lo pude evitar, una lágrima salió de mi ojo, y fue a morir a mis labios, esos que decias que daban el mejor cuelgue...
Eras una de esas pocas personas que están destinadas a comerse el mundo, y no al contrario... cuando te conocí supe que eras especial por tu forma de mirar, siempre atenta, interesante... Querías ser abogada, luchar por los menos favorecidos, los que siempre tuvieron un lugar en tu corazón, incluso en las horas bajas, incluso en los momentos en los que cualquier persona sería egoista por debilidad. Guapa, de rasgos finos, de familia acomodada, de honorosos principios, de tan turbio final... Todo empezó como un juego, tu primer porro. Nos daba un buen cuelgue, con música de fondo, risas contagiosas... y ese solo fué el primer escalón de los muchos que subiste, para luego caer a lo más bajo.
A medida que pasaba el tiempo, la cosa fué a más, estuviste en lugar menos adecuado en el momento equivocado, conociste a quien no debías y te hiciste caso de los menos indicados. No había quien te reconociese... Noches de fiesta con puestas de sol, finas rayas de coca en bandejas lujosas, despertar al mediodía con la cabeza dolorida sin recordar la noche anterior. Si, cambiaste, pasaste de tus amigos, de tu familia, en una espiral autodestructiva... Rechazaste a los tuyos, el espejo te devolvía la mirada de un ser despiadado. Y entonces lo conociste a él. Y él nos alejó definitivamente a los dos. El caballo galopaba pausadamente por nuestras venas, surcando nuestros cuerpos. Unas veces en la calle, otras en los bares, otras en casa... Cucharas de plata. Una generación podrida. Yo no podía seguir así, tenía que cambiar, tenía que ser yo. Pero tú no me permitirias salir del infierno de jeringuillas en el que nos metimos. Un día fuí valiente, te dije que te odiaba, que me iba, que no quería volver a verte...
No volví a saber de tí. Cada uno siguió por un camino diferente, y mientras yo me rehabilitaba no sabía que sería de tí. Te prometo que casi te olvidé, empecé una nueva vida, ya sabes, te rehabilitas, te casas y te reproduces por esporas, o eso dicen. Cuando de repente, fué en aquel semáforo... Miré por el retrovisor, y allí estabas, en aquella rotonda, ¿De verdad eras tú?, ¿Cómo es posible?... Eras tú y al mismo tiempo no lo eras... Consumida por el beso de la muerte, vendiendo tu cuerpo para conseguir un misero chute, dos, tres... Muerta viviente, esqueleto humano de despojos, la reina de las miserias venidas a menos. Me negaba a creer que fueras tú, no era posible... Aceleré y me convencí a mí mismo que no eran más que visiones. Pero esa noche recordé aquello que repetías cada vez que te envenenabas la sangre: el mejor cuelgue me los dan tus besos... ¿Te referías a los míos? Ahora entiendo que te referías a los que te daba cualquier jeringuilla. Besos al mejor postor.
Suena el teléfono... tu hermano. Habías muerto, sobredosis, como tantos otros. Al menos te dieron un beso de buenas noches, unas buenas noches eternas. Y ahora que contemplo tu cuerpo entrando en la ambulancia, sigo sin creerme que tu vida haya sido esta, la de la princesa de las venas cortadas, reina de las miseras, la más bonita de la ruina.